Poema de una imagen cotidiana

Acurrucada en el suelo

sobre una fina manta,

abraza a sus tres perros

de impura raza.

 

Los llantos han marcado

un gran círculo rojo,

lleno de incertidumbre,

alrededor de los ojos.
 
 

Blancas melodías

salen sin cesar

de su dulce flauta,

faltas de maldad.

 

A los transeúntes

nos hace enmudecer

y nos deja pensando

que un ángel está pasando

y no lo podemos ver.

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