Review de ‘Territories’ (2010)

Llevaba tiempo queriendo escribir sobre alguna película en concreto. Hasta ahora no había hecho ninguna, porque ya hay muchos críticos de cine con más o menos las mismas ideas que yo sobre qué mola en una película según su género y qué no. También tenía que ver en ello el hecho de que, a pesar de haber visto grandes obras, mi conocimiento sobre el cine “indie” es más reducido de lo que me gustaría, así que rara vez os podría traer recomendaciones de pelis buenas pero que no ha visto nadie.

Pues bien, ha dado la casualidad de que hoy he visto en internet una peli que muy probablemente no conozcáis: “Territories”, de Olivier Abbou. Lo cierto es que, salvo que conozcas el título, esta película de aproximadamente 1 h y media es bastante difícil de encontrar. ¿Cómo he llegado yo a ella entonces? Ha sido gracias a que actúa uno de mis actores favoritos. No, no suele ser un actor principal, y tampoco lo es en esta ocasión. Pero es un secundario de lujo. Se llama Michael Mando, y algunos lo reconoceréis si seguís la serie “Better call Saul”, el spin-off de la archiconocida “Breaking Bad”. A los que hayáis jugado en la consola a “Far Cry 3” seguramente también os suene, ya que da voz, aspecto y gesticulaciones al villano más carismático de la entrega y de toda la saga (qué demonios, es uno de los mejores personajes de la historia de los videojuegos).

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Cabalgando entre los géneros de suspense y terror, la trama de “Territories” os causará toda una gama de sentimientos, la mayoría de los cuales no serán cercanos a la alegría ni a la diversión.

Os cuento un poco la sinopsis: Una familia, compuesta de padre, madre, una hija y dos hijos vuelven a su casa de USA en coche tras haber asistido a una boda en Canadá. Al pasar por una carretera poco transitada, un par de hombres que parecen ser policías les hacen parar el vehículo y les piden identificación. Al descubrir que un miembro de la familia no es estadounidense de origen, sino de oriente medio, la situación, ya tensa desde un principio, pasa a serlo aún más. Tras cuestionar cómo narices se rompió el faro delantero del coche, uno de los aparentes agentes ordena bajar del mismo a toda la familia, la cual no opone resistencia. La guinda del pastel llega cuando descubren que había marihuana en el maletero, perteneciente a uno de sus hijos. Los supuestos policías pierden los papeles y empiezan actuar al margen de la ley, registrando las partes íntimas de la madre sin su consentimiento y por la fuerza, humillando al resto de la familia y otras acciones más duras que no os cuento para dejar que la escena os impacte tal y como pretende, todo ello mientras uno de los hijos, mudo, sufre un ataque de asma y casi colapsa. Efectivamente, tal y como se sospecha desde el principio, esos tipos no son polis, y lo que hacen tras esta cruel secuencia, es secuestrar a la familia.

La historia, que como decía, proyecta pocos signos de esperanza, supone una crítica por dos vertientes. Por una parte, deconstruye el cine comercial y no tan comercial basado en las historias de superación de las adversidades y en otro pilar de las historias agradables a la vista del espectador, que comentaré más tarde. Por otra parte, critica algunas de las grandes lacras de una gran potencia mundial como lo son los Estados Unidos de América. Me refiero al racismo, a la xenofobia y a la enfermiza lucha antiterrorista que hubo hasta no hace mucho a unos niveles ridículos y que no suponían más que una respuesta al terrorismo y al presunto terrorismo con la misma medicina.

Hasta aquí la parte inicial. Si queréis ver la peli, os pido que lo hagáis antes de leer el resto de la review, ya que contendrá spoilers. Os dejo aquí un enlace, está en versión original. No la he encontrado con subtítulos en inglés o en español, pero si tenéis cierto nivel de inglés, se entiende bastante bien. Os recuerdo que la peli sólo dura alrededor de 90 minutos, así que no os dejéis engañar por la duración del vídeo (3 h), ya que lo posterior es una simple repetición sin sonido:

 

ATENCIÓN, SPOILERS: Como os decía, a partir de aquí hablaré de la película destripando partes más avanzadas e incluso el final, así que leedlo sólo si ya habéis visto la peli o bajo vuestro propio riesgo.

Los secuestradores llevan a los miembros de la familia que quedan (todos menos uno y el perro), al interior de un bosque, cerca de la casa donde viven, y les encierran en una jaula a cada uno. Pronto deduciremos que lo que buscan no es dinero, sino que son un par de locos torturadores ex-soldados norteamericanos, siendo al menos uno de ambos un antiguo miembro de la infame guardia de Guantánamo. Harán verdaderas atrocidades con la familia, alternando el maltrato físico con el psicológico.

Una de las claves por las que la obra no tuvo gran acogida por el público que la vio es la sucesión de secuencias de anti-clímax. En más de una ocasión sentimos una sensación de esperanza, esperanza de que estos pobres desgraciados consigan escapar o de que venga alguien a rescatarlos. Esto está apunto de materializarse en tres momentos principalmente:

El primero, cuando llega el sheriff a la casa de los secuestradores y les pregunta si saben algo de una familia que había pasado en coche unos días antes por una carretera cerca de ahí. Pronto nos damos cuenta de que este agente es un viejo conocido de ambos individuos, así que cree a pies juntillas lo que le cuentan, pese a que uno de los dos casi la caga.

El segundo, cuando el hijo mudo consigue desatarse las manos. Al no conseguir, sin embargo, salir de la jaula, su madre intenta convencerle de que no haga nada, mientras su padre le anima a intentar escapar como sea. En una película más convencional, el hijo se las ingeniaría para poder salir y liberar al resto, pero en ésta no. Hace caso de la voz sensata de la madre, que ya ha visto cómo mataban a uno de sus hijos, y no hace nada hasta que ve clara la oportunidad. Sin embargo, esta tremenda operación, ya sea por estar mal coordinada con el resto o simplemente por tener todas las de perder, tampoco acaba bien. El chico no sólo no consigue escapar, sino que además no consigue ayuda del exterior, así que no sólo vuelve a la situación anterior, sino aún peor, ha cabreado a los malhechores.

La tercera y última, cuando aparece en escena el detective. Tras parecer todo un profesional la primera vez que acude al campo de concentración, llegando a poner nerviosos a los secuestradores, descubrimos que es un adicto a la droga. No sería tan desesperanzador si no fuera, además, por que dicha droga es la heroína, una sustancia especialmente alucinógena y que hace de todo menos despabilar. Cuando se decide a volver al bosque, esta vez de noche, encuentra a la familia encerrada en una especie de bunker, en un estado deplorable y con alguno de ellos ya muerto. Tal y como era de esperar desde un punto de vista realista, uno de los secuestradores acaba capturando al detective, que, en plena alucinación, no es capaz de hacer nada por evitar su propia muerte (o no quería).

Del final podemos concluir que toda la familia acaba muriendo ahí metida, ya que aparece uno de los torturadores con elementos de limpieza, probablemente para desinfectar y eliminar la sangre.

El otro pilar al que antes me refería, que esta película deconstruye es, como algunos habréis adivinado, el de los finales felices. Tal y como se desarrolla la historia, podemos ver que la intención del director no es hacer sentir bien al espectador, sino mostrarle la realidad: qué es lo más probable que ocurriese en una situación así. Esto no quiere decir que no nos deje ninguna moraleja. Simplemente no nos deja una a la que estemos acostumbrados, como la importancia del espíritu de superación o que el karma pone a cada uno en su sitio. Una de las conclusiones que yo saco es que, una vez permitimos e incluso animamos a alguien a realizar acciones violentas (véase el tipo que trabajaba en Guantánamo) por un interés general, como es la defensa del territorio frente a terroristas, deshumanizamos a esa persona hasta el punto de que, incluso cuando empecemos a desaprobar esas acciones, dicha persona no podrá concebir un mundo sin ese tipo de torturas y violencia.

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